El cine de fantasía es un género cinematográfico poseedor de aspectos surrealistas como el empleo de la magia, lo exótico o la existencia de elementos o personajes irreales pertenecientes a una realidad ajena a la nuestra. A través de un medio como el cine, el género fantástico trasciende los límites de lo normal e incentiva la imaginación del espectador. El séptimo arte ha conseguido representar lo extraordinario y maravilloso desde el siglo XX con filmes como Viaje a la luna (1902) de George Méliès, a la que siguieron otras obras del cine clásico como El Goldem (1920) de Paul Wegener.
La sucesión de títulos cinematográficos se ha hecho notar haciendo de muchas películas reales insignias del género como El señor de los anillos (2001) basada en la novela de J. R. R. Tolkien y La historia interminable (1984) sobre la novela de Michael Ende. El perfeccionamiento de las técnicas por ordenador ha conllevado a una fuerte mejora de calidad haciendo posible la inmersión del espectador en estos mundos paralelos, alejados de la realidad cotidiana, durante el tiempo de proyección.
Con lo fantástico el espectador duda de hechos que no puede explicar con sus referentes culturales o contextuales. Si encuentra explicación en la trama pasará al ámbito de lo insólito pero si no existe lógica, pasará al plano de lo maravilloso. Lo fantástico sigue siempre la misma línea, la irrupción de lo extraño a lo cotidiano, la destrucción de la apariencia, la duda de los protagonistas y por consiguiente la duda en el espectador (Zaplana, 2008- 588).
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